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La alimentación en la tercera edad

Alimentarnos de forma adecuada es fundamental en todas las etapas de nuestra vida, desde la infancia hasta la vejez. A los 65 años los adultos comienzan a transitar la tercera edad. Durante esta etapa aparecen cambios fisiológicos acompañados de cambios de las necesidades nutricionales. Uno de los cambios más frecuentes relacionados a la alimentación es la falta de apetito (hiporexia) y la disminución de la ingesta de alimentos. 

Este problema tiene origen multifactorial. La ingesta de ciertos medicamentos y la pérdida gradual de los sentidos del gusto y el olfato produce una alteración en la percepción de los sabores provocando la pérdida de interés por la comida. Otros factores que aparecen con la vejez e influyen en el consumo de alimentos es la dificultad en la deglución y el mal estado o falta de las piezas dentales. Asimismo, la ingesta se ve afectada por una causa social y emocional; un importante grupo de adultos mayores están solos y no se cocinan o directamente no quieren comer sin compañía. 

Otros problemas que aparece con la edad son el riesgo de deshidratación por una disminución de la percepción de sed y el estreñimiento, causado por alteración de la motilidad intestinal, insuficiente consumo de alimentos fuente de fibra como frutas y verduras y falta de ejercicio físico regular. Por eso en Magnolia Suites creemos que planificar y organizar la dieta es fundamental para mantener un estado nutricional adecuado en la tercera edad. Para esto es necesario adaptar la consistencia de los alimentos para facilitar la masticación y deglución y ofrecerles, en lo posible, una dieta atractiva respetando sus gustos y hábitos, pero siempre teniendo en cuenta las necesidades nutricionales. 

Aumentar el consumo de verduras y frutas (crudas o cocidas) a lo largo del día va a ayudar a prevenir la constipación y debemos ofrecer líquidos en forma frecuente para evitar la deshidratación. También es importante compartir o acompañar en el momento de las comidas y si no quiere comer no enojarse, es mejor dejar pasar un tiempo y volver a intentarlo más tarde, aunque nos salgamos del horario habitual. 

En una residencia para mayores, para poder mantener o mejorar la calidad de vida es fundamental llevar una alimentación saludable. Un estado nutricional deficiente constituye un factor de riesgo que se asocia a numerosas enfermedades crónicas frecuentes en la edad adulta, como la hipertensión arterial y la diabetes; la pérdida de la autonomía y hace más difícil la recuperación de patologías agudas. 

Que tu medicina sea tu alimento, y el alimento tu medicina. -Hipocrates-

Ornella – Nutricionista

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